Al Paran谩 de Juan L Ortiz

Al Paran谩, de Juan L. Ortiz
Al Paran谩

                  Yo no s茅 nada de ti... Yo no s茅 nada de los dioses o del dios de que naciste
         ni de los anhelos que repitieras
antes, a煤n de los A帽ax y los Tupac hasta la misma
                                         azucena de la armon铆a
                           nev谩ndote, oto帽almente, la despedida
                                                            a la arenilla...

                        No s茅 nada...
ni siquiera del punto en que, por otro lado, caer铆as
                                           del v茅rtigo de la piedra
                                             bajo los rayos...

                                 No s茅 nada...
                                            O s茅, apenas, que el guaran铆 te
                                                    asimil贸
                                    al mar de su maravilla...
y que ese puma de tu piel que te devuelve, intermitentemente,
   el d铆a
                         lo tomas en un rodeo, no?,
                                        de tu destino...

                                 No s茅 nada...
                           Aunque me he oscurecido, en ocasiones, al
                                  sentirte, arriba,

                           entre un miedo de basalto,
                           busc谩ndote,
                                       busc谩ndote
                                       sin el 谩ngel del sabi谩,
                                                    a煤n...

         Y me he recobrado, luego, contigo, en la Anaconda que
            dec铆an...
                         y hasta cuando denunciabas
                   sobre ti
                         a los m谩useres de las Compa帽铆as...

                       No s茅 nada...
      Aunque te conoc铆, ha mucho, all谩, donde mi r铆o
                                      es de tu eternidad
                                            de Palmas...
               y por el salm贸n o por el rosa de Ibicuy
                                            y por las lunas de Z谩rate
y por la l铆nea de tu agon铆a en el estuario, finalmente,
                                                     del alba...
Mas 茅ste ser铆a
                       tu sentimiento,
         y 茅ste, acaso, el misterio que pareces bajar desde los
                 mismos
                              torbellinos del c铆rculo?

          No s茅 nada de ti... nada de ti...
Es, acaso, decirte enteramente, decir tus avenidas, s贸lo,
                                      al fin,
                             de silencios sin orillas,
que podr铆an ser, es verdad, derivaciones de gracia corriendo a
    redimir
                                     oh Canals,
                           la palidez del Norte?

                 Es, por ventura, presente, siquiera,
el acceder 煤nicamente a las escamas de tus minutos,
                                             bajo lo invisible, a煤n,
                                                      que pasa鈥
           o a las miradas de tus l谩minas
                             o de tus abismos,
         en los vac铆os o en las profundidades de la luz,
                                           de tu luz?
                       Y se podr铆a hablar de ti,
         intimando, a煤n por a帽os, con las figuraciones que reviste,
               dir铆ase,
                  aqu铆 y all谩, la corriente
                                                      de tu ser?

Oh no...
no se podr铆a, me parece,
tocarte todav铆a
         as铆鈥

                         C贸mo,
                        entonces, c贸mo,
                  asumir tu duraci贸n sin probabilidad de disminuir
                          tu tiempo, tal vez, de dios?

         Y en el tiempo de un dios, qu茅 de los que vinieron a
                apagar
                            las hogueras que te amanec铆an...?
y qu茅 de los monos铆labos que presumiblemente respond铆an a
     las gamas
                                   de tus espesuras de flautas
                                    y que se desconoc铆an entre s铆,
                          al llegar a interponerles; t煤, las seis o siete
                              leguas
                                que entonces te abr铆an...?

         Y qu茅 de los due帽os que arriaban, de arriba, todo un
                r铆o de mugidos
                                   hacia los potreros que flu铆an, aqu铆,
   y que s贸lo deten铆a tu hermano con esa vena del naciente o ese
        azul
                        del surtidor de las avecillas...?

         Y qu茅 de aqu茅l de la 鈥淩inconada鈥 enfrent谩ndolos, el
                煤nico,
                           m谩s 鈥渁delante鈥 que el siglo
                         y junto a la aorta del 鈥減a铆s鈥?

                  Y qu茅 del otro que te cruzara por tres veces
                                                para salvar a Mayo
         de los cuernos de la derecha y de los cuernos del sur鈥?

                          Qu茅, pues, todo ello y lo dem谩s,
         si t煤 no sabes y no podr铆as saber, por otra parte, de las
              milicias de la ceniza,
                            ni de una sociedad de s铆labas
                                                ni de una codicia de millas...
                       ni menos de los intercesores de los 煤ltimos,
         como tampoco de la caballer铆a que se atreviera a rescatar
                                    el sol... de las neblinas,
                        para el 鈥渋nterior鈥 al 鈥渆xterior鈥 no?, por ah铆:
                              del azar o del olvido:
                                               qu茅鈥?

         鈥淢aya鈥, entonces, asimismo,
                                               para ti...
                  鈥淢aya鈥 las llamas y el vocabulario que se
                         entend铆a鈥
                                             鈥淢aya鈥 la cuaresma
                    sobre las lenguas de tus orillas...
                   鈥淢aya鈥 el despojo y la lujuria de prader铆as鈥
y la vista en alto, y la orden de las ca帽as, triplemente
    vade谩ndote,
                                        por los derechos del d铆a...?
鈥淢aya鈥, con m谩s motivo, esos celestes de tus pupilas,
                              o de concentraci贸n,
en que, m铆sticamente, desaparecer铆as, o poco menos, con tu
     tarde, s铆
                          en la palidez del uno,
                                               all谩,
           a no ser unas pesta帽as empeque帽eci茅ndose en un cielo
                               o en un infinito de islas...?

                                    Y 鈥淢aya鈥, as铆,
esa, si se quiere, sensibilizaci贸n de la ausencia, 茅sa en que t煤
      libras
                                     o recreas,
                        con unos signos que huyen,
                              el rostro mismo, dir铆ase,
                                               del 茅ter...?

         Pero no s茅 nada de ti.
                  Nada. Nada.
Y hace, sin embargo, diecinueve setiembres que te miro y te
    miro.
                  Mas, es cierto, te miro
                         con los ojos de aqu茅l a cuyo borde abr铆 los
                                  m铆os鈥
                              No podr铆a hacerlo sino as铆.
         He de llevarlo, bien 铆ntimamente, y a la izquierda, claro,
                  del latido,
                              y es 茅l, sin duda, el que me har铆a preferir
                                       tu enajenamiento en el cielo
         a esa piel que hubiste, muy significativamente, de investir
                     por ah铆...
         y que asorda los momentos en que debes de sentirte
                                      m谩s leoninamente contigo...
Pero por veces, es verdad, sin una pluma que lo explique
                 desde el secreto, a煤n, del aire,
         flotas por el atardecer no se sabe qu茅 alma
                   que suspendiese como el fluido
                                       de una inmanencia de cisne...

                  Mas ve, ve:
                  sigo mir谩ndote, mir谩ndote, con las ni帽as del
                       origen鈥
                                Y todav铆a de aqu铆,
                                                 de aqu铆,
                         en que por ce帽ir, o poco menos, a la ciudad
                                 a la que hubiste,
                                sacramentalmente, de 鈥渁lzar鈥
una 鈥渄ebilidad鈥 m谩s que de padrino, no podr铆as, no
     naturalmente, reprimir...
                                      Y es as铆
         que aun en la tempestad que te estira hasta el conf铆n,
              dir铆ase,
                               en una unidad de siena
                          que quemase el caos... el caos...
         pareces desplegarte lo mismo que una 鈥渃inta鈥 para ella
                                detr谩s de los vidrios
                          y sobre la barranca que le cincelaran
                                todav铆a鈥

                             Pero perd贸name que insista
                                               e insista:
    no s茅 nada de ti. Nada, en realidad, de ti. Y no podr茅
          decirte jam谩s...
                         No es una 鈥渕adera鈥
sino un 鈥渕etal鈥, o los metales, mejor, o m谩s de acuerdo, a煤n,
                               las r谩fagas de unas tuber铆as,
                   o las ondas de unos hechiceros,
                                lo que requerir铆a eso que recelas
                    bajo lo femenino que te prestan las veleidades de
                           las horas
                     en complicidad con las estaciones
                                     y con tu infidelidad misma
                                       al que nombras
       y con la visi贸n de un mediterr谩neo que vela
                           el idilio, ay,
                   de unos sauces en ojiva
sobre el sue帽o de unas muselinas que espectralmente despabila
                                        el despu茅s, s贸lo,
                                                 del cachilito,
                     pleg谩ndolas en seguida, y envejeci茅ndolas al
                     punto, en un final
                                                        de escalofr铆os
      que marchita hasta las cejas, hasta las cejas, ah铆,
               del anochecer...
                            No s茅 nada de ti...

               Y no podr茅 decirte nunca, probablemente. ..
                                   nunca鈥

     Pero deja que, al menos, te despida unos p茅talos
                      de ese 谩ngelus de mis gramillas
                      que desciende casi hasta el agua
                                 cuando 茅sta
                       pierde sus ojeras
y da en hilar, f煤nebremente, con la primicia que desl铆e
                          el duelo de arriba,
                                  la ra铆z
                          de la l谩grima...

        No s茅 nada de ti鈥
                          Nada鈥

Juan L. Ortiz

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