Caballos es un libro de poemas en prosa y pequeñas escenas narradas. El título surgió porque el caballo es la imagen que une todos los textos. Pero lo que me llevó a pensar que estaba escribiendo un libro fue la sensación de correr. En un momento me di cuenta de que tenía mucho material sobre la velocidad. Era un estado que se repetía mucho. Entonces reuní todo y empecé a buscar patrones. Identifiqué los núcleos que podrían “armar familia”, que de alguna manera estaban contando la misma historia, y me puse a corregir.

Este libro fue muy importante en mi camino como escritora por dos razones. Primero, porque fue la primera vez que me apoyé conscientemente en otros autores para avanzar. Tuve la sensación de que estaba generando un diálogo y eso se notó después en las lecturas que recibí. El texto empezó a multiplicar su sentido al relacionarse con estos autores.

La segunda razón tiene que ver más con el proceso creativo, porque me exigió retirarme a corregir. Estuve tres días viviendo en un hostel a una cuadra de mi casa para poder terminarlo. Me costó muchísimo encontrar y defender ese espacio personal sin interrupciones. Y fue una gran enseñanza. A partir de entonces empecé a practicar lo que Clarisa Pinkola Estés llama “soledad deliberada”. Y cada vez que un texto me lo demanda, me retiro de la vida cotidiana y le doy toda mi atención.

Publiqué este libro en el año 2103 y me alegra que aún siga vigente en mí. ¡Espero que lo disfrutes!

¿Querés compartir el posteo? ¡Di que sí, di que sí!