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Píramo y Tisbe (de Las metamorfosis de Ovidio)

Píramo y Tisbe —él, el más bello de los jóvenes; ella, la mejor entre las muchachas que tuvo Oriente— tenían casas contiguas, donde se dice que la alta ciudad había ceñido Semíramis con muros de barro cocido. Su vecindad hizo que se conocieran y dieran los primeros...
Romance de la luna luna, de Federico García Lorca

Romance de la luna luna, de Federico García Lorca

La luna vino a la fraguacon su polisón de nardos.El niño la mira mira.El niño la está mirando. En el aire conmovidomueve la luna sus brazosy enseña, lúbrica y pura,sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna.Si vinieran los gitanos,harían con tu corazóncollares y...
Las dos casas de Olivos, de Silvina Ocampo

Las dos casas de Olivos, de Silvina Ocampo

En las barrancas de Olivos había una casa muy grande de tres pisos, en donde no vivían más de cinco personas: el dueño de casa, su hija de diez años, una niñera, una cocinera, y un mucamo (sin contar el jardinero que vivía en el fondo de la quinta). Había cuartos...
Borges y yo, de Jorge Luis Borges

Borges y yo, de Jorge Luis Borges

AL OTRO, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un...
Irman, de Samanta Schweblin

Irman, de Samanta Schweblin

Oliver manejaba. Yo tenía tanta sed que empezaba a sentirme mareado. El parador que encontramos estaba vacío. Era un bar amplio, como todo en el campo, con las mesas llenas de migas y botellas, como si hubiera almorzado un batallón hace un momento y todavía no...