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Qué temón, ¿no? La verdad que, en el fondo, les agradezco a todos los obstáculos que se presentan a la hora de escribir, porque conviviendo con ellos aprendí un montón de cosas sobre el proceso creativo. Me desafiaron tanto que podría decir que son mi especialidad. Sé lo que es estar ahí, en plena lucha con el gollum. Así que, si puedo hacer algo para acompañarte en tus batallas, lo voy a hacer, sin dudas.

No soy la única apasionada con el tema. Creo que a todos/as los/as autores/as nos pasó alguna vez. En esta oportunidad, le pedí a Mariela Ghenadenik, escritora y capacitadora en redacción clara, que nos cuente su visión y armó un antídoto anti-gollum in-cre-í-ble para tener siempre a mano en caso de emergencia.

Como siempre, me encantaría saber tu opinión. ¡Nos vemos en los comentarios!

¿Cómo salir de un bloqueo de escritura?

A todos nos pasó en algún momento: la pesadez, la imposibilidad hasta física de no poder escribir y la pregunta -o certeza en forma de pregunta-: ¿y si nunca más se me ocurre nada para escribir?

Las razones de un bloqueo de escritura pueden ser profundas y existenciales o mucho más sencillas, pero en general tiene que ver con los miedos. Si estás en este punto, la primera recomendación es que no trates de averiguar las razones del bloqueo en tu escritura. Puede que nunca las encuentres o que no importen. Lo que te va a sacar de esta situación incómoda de bloqueo al escribir no es el análisis sino la acción.

Primer paso: identificar si se trata un bloqueo de escritor/a

Una cosa es que no se te ocurran ideas o que no tengas la concentración suficiente para dedicarte a trabajar en tu escritura y otra es no poder escribir.

Si te faltan ideas o concentración, probablemente lo que necesites sea un descanso: dormir, entretenerte, hacer cualquier actividad que no requiera sostener mucho tiempo tu atención.

Segundo paso: calmar los miedos

Si entonces resulta que estás frente a un bloqueo, lo primero que hay que hacer es calmar el temor. ¿Cómo se hace? Con gestos que te devuelvan la confianza.

Conectate con lo que te reconforta. Puede ser un paseo, escuchar música, tomar sol o comer algo rico. La recomendación es que sea en soledad, en silencio y sin la intención de escribir. Si surge el impulso de tomar lápiz y papel, hacelo; pero de a poco, como quien quiere hacerse amigo/a de alguien con quien todavía no tenemos confianza.

Tercer paso: pasar a la acción

Como un animal feroz que descubre que ya no hay amenazas, el bloqueo se irá solito a perderse por ahí.

Pero ahora habrá que animarse a salir de la cueva. ¿Cómo se logra eso? Sin pensarlo más. Sentate y escribí una letra. Cualquiera, la que menos te guste del abecedario.

Ahora poné otra letra al lado, la que esté en el otro extremo del teclado o alguna que forme una palabra. Y tirá del hilo despacito a ver qué sale.

¿Es una porquería? Por supuesto: se trata del primer drenaje del agua estancada. ¿Pero viste lo que pasó? Estás escribiendo otra vez.

¿Y si vuelve el bloqueo? Puede que aparezca o que no. Pero lo importante es que una vez que se atravesó por uno, quedan desarrollados los anticuerpos para saber qué hacer en caso de que vuelva a pasarte.

Bonus track: consejos prácticos

Ahora que ya podés ponerte a escribir, van siete consejos muy prácticos para aceitar las manos y entrar en ritmo de escritura otra vez:

Escribí con el monitor apagado. Si tenés esta posibilidad, sirve mucho que las ideas viajen del cerebro a tus dedos sin pasar por tu juicio de valor o distracciones respecto de la gramática o la puntuación.

Usá aplicaciones sin formato. No abras el Word, usá un .txt. o una app como https://www.calmlywriter.com/online/ La idea de escribir fuera de un formato ayuda a evitar perderse en los detalles.

Expresate en palabras sueltas. No te exijas con frases ni metáforas. Acumulá palabras sueltas sin buscarle un sentido.

Leé lo que ya tenés. Con paciencia y curiosidad. Algo siempre podés extraer. O tal vez decidas archivarlo todo (no tires nada nunca. Tal vez no pertenece a esta historia y sea de otra).

Hablá con alguien que te escuche. No tiene que ser alguien que sepa de escritura, sino alguien que quiera y pueda escuchar la historia. En el solo hecho de narrar es probable que encuentres donde está el callejón sin salida.

Googleá tu duda. Muy probablemente no encuentres la respuesta, pero sin dudas te va a abrir un portal de ideas.

Movete. Caminá, cociná, limpiá, pintá un techo de tu casa. Tareas que se hagan en piloto automático para darle a tu cerebro un hueso para mordisquear y que así pueda salir tu voz interior.

Acerca de Mariela Ghenadenik – MG Web & Contenidos

Mariela es Lic. en Comunicación y escritora. Ayuda a marcas y negocios y a profesionales a crear contenidos con voz propia que se destacan entre la multiplicidad de mensajes.

A través de MG Web & Contenidos ofrece asesoramiento en comunicación, creación contenidos y capacitaciones en comunicación escrita y ayuda a transformar ideas en contenidos de alto impacto que comunican con claridad y efectividad. Trabaja con marcas reconocidas, empresas globales y también con emprendedores y profesionales que quieran potenciar su desarrollo a través de una excelente comunicación.

Más información: https://www.mgcontenidos.com.ar

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