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La de la foto es Julia Cameron. Su libro El camino del artista me cambió la manera de vivir mi creatividad. Se trata de un método para conectarse con la faceta artística. Lo hice dos veces sola, una con una amiga y ahora estoy haciendo la cuarta vuelta con dos amigas. Es un libro infinito. Cada vez que lo recorro, encuentro cosas nuevas. Pero lo que más tengo para agradecerle es el hecho de volver a las fuentes. De a poco dejo de preocuparme por los resultados, por lo que se espera de mí, y me concentro en la acción. Ya no pienso en escribir. Ahora escribo. Disfruto más la tarea que la fantasía sobre la tarea. Ya no me preocupa encajar como profesora. Ahora enseño lo que me sale de las entrañas, porque compartir es una necesidad. Ya no envidio a la gente que viaja, ahora viajo. Entendí que es una prioridad en mi vida.

Las cosas que amo hacer son “lujos” para la sociedad. Es muy difícil sostener internamente el diálogo entre el alma y el mundo. Pero ¿sabés qué? Para mí ya no hay opción. Sin escribir, sin enseñar, sin viajar… me siento morir de solo imaginarlo. Si la cosa se complica, escribiré la lista de las compras, enseñaré cómo hacer fritolín casero, tomaré un bondi de línea que me lleve a cualquier parte.

Actuar es urgente. Un pasito cada día en la dirección que el alma necesita. Para eso sirve este libro. Te los recontra recomiendo. Peeero con algunas salvedades:

1) Tené en cuenta el contexto del libro

Fue escrito y publicado en EEUU en los años 80. Hay que adaptarlo a nuestra cultura y a nuestro tiempo. Ya comparando la forma de manejar de EEUU y la de Argentina, te das cuenta de que para nosotros/as es muchísimo más difícil organizarnos. Así que, ¡piedad! En cuanto al tiempo, Cameron no tenía que luchar con la tentación permanente del celular. ¡En los 80 ni siquiera había internet! Así que, ¡piedad doble!

2) La creatividad es un camino espiritual, no una religión

Hay que tener en cuenta que el método se basa en la recuperación de alcohólicos anónimos. Por momentos es muy intenso el tema de Dios, especialmente cuando propone repetir oraciones para convencerte de que sos un artista genial. Ojo, estoy re de acuerdo con que la creatividad es un camino espiritual. Cuando creamos, nos conectamos con algo más grande (ponele el nombre que quieras). Pero me parece que a veces la propuesta se acerca mucho a una religión y, al menos en mi caso, logra distanciarme. Si no formás parte de ninguna comunidad religiosa, es muy posible que te pase también.

 

3) Afirmá las acciones, no las opiniones

Relacionado con lo anterior: ojo con las afirmaciones positivas. Siempre lo digo: nos machacamos con lo que está mal y nunca con lo que está bien. Si no puedo dejar de decirme “no puedo sostener nada”, por lo menos puedo insistir con “hace cuatro meses que escribo las reflexiones viajeras”. Eso es verdad y me puede ayudar a autoafirmarme. Pero ojo con las afirmaciones polémicas. Por ejemplo: “Tengo talento”. Qué sé yo qué es el talento. ¿Según quién? No sé si lo puedo afirmar. Lo único verdadero es lo que sucede. Lo que sí puedo reconocer son mis acciones.

4) Empezá de a poco

La propuesta es súper intensa. Si trabajás 8 horas por día no la vas a poder hacer tal cual. Lo que te recomiendo es reducir todo al mínimo y adaptar los tiempos a tu realidad. Por ejemplo: el método se desarolla en 12 semanas. Nosotras lo hacemos en 24, cada semana del libro nos lleva dos semanas en la realidad. Uno de los ejercicios principales es escribir 3 páginas A4 apenas te levantás. Este ejercicio (lo hice tal cual durante mucho tiempo) lleva entre 20 minutos y una hora, dependiendo de la concentración del momento. Yo propongo empezar con 5 minutos. Lo fundamental es que la práctica se pueda sostener en el tiempo. No sirve de nada escribir 3 páginas durante una semana y abandonar. Otra de las tareas clave es la cita con el artista. Cameron propone dos horas por semana. Yo prefiero empezar con 15 minutos e ir subiendo la apuesta de a poco.

5) Elegí lo que te sirve

Como todo método, está bueno seguirlo a rajatabla para vivir la experiencia. Pero después es necesario apropiarse y hacer una síntesis personal. Las primeras dos veces lo seguí al pie de la letra y no lo pude terminar. Me agotó. La tercera vez lo hice con una amiga y pude llegar hasta el final, pero de una manera bastante mentirosa: las últimas semanas mi aporte era “no hice nada” (salvo escribir las páginas matutinas, que sigue siendo parte de mi rutina). Recién ahora estoy contenta con el ritmo de trabajo, porque lo charlamos en grupo y decidimos hacerlo a nuestra manera.

Contame vos: ¿Conocías el libro? ¿Probaste el método? ¿Te dan ganas de sumergirte en tu mundo creativo?

¿Querés compartir el posteo? ¡Di que sí, di que sí!