El placer rebelde, de Luisa Valenzuela

Antología general. Selección y prólogo de Guillermo Saavedra.

Valenzuela

Situada en la encrucijada del sexo y el poder, su escritura resulta una suerte de descripción erotizada del campo donde se libran las batallas íntimas, las guerras privadas y los enfrentamientos públicos.

Los escritos agrupados en “Realidad nacional desde la página” contienen referencias a la historia argentina de los últimos años; en “Travesías del cuerpo” se recogen pasajes en los que la sexualidad, las cuestiones de género y el erotismo impulsan la narración; “Cosas raras de lo real” es una selección de los momentos más radicales de experimentación e irreverencia en relación con la estructura y el lenguaje narrativos.

Aquí, un relato breve del libro Aquí pasan cosas raras, incluido en la antología:

Visión de reojo

La verdá, la verdá, me plantó la mano en el culo y yo estaba ya a punto de pegarle cuatro gritos cuando el colectivo pasó frente a una iglesia y lo vi persignarse. Buen muchacho después de todo, me dije. Quizá no lo esté haciendo a propósito o quizá su mano derecha ignore lo que su izquierda hace. Traté de correrme al interior del coche -porque una cosa es justificar y otra muy distinta es dejarse manosear- pero cada vez subían más pasajeros y no había forma. Mis esguinces sólo sirvieron para que él meta mejor la mano y hasta me acaricie. Yo me movía nerviosa. Él también. Pasamos frente a otra iglesia pero ni se dio cuenta y se llevó la mano a la cara sólo para secarse el sudor. Yo lo empecé a mirar de reojo haciéndome la disimulada, no fuera a creer que me estaba gustando. Imposible correrme y eso que me sacudía. Decidí entonces tomarme la revancha y a mi vez le planté la mano en el culo a él. Pocas cuadras después una oleada de gente me sacó de su lado a empujones. Los que bajaban me arrancaron del colectivo y ahora lamento haberlo perdido así de golpe porque en su billetera sólo había 7.400 pesos de los viejos y más hubiera podido sacarle en un encuentro a solas. Parecía cariñoso. Y muy desprendido.

Fuente: Narrativa Breve

¿Querés compartir el posteo? ¡Di que sí, di que sí!