Excel, poeta

Excel ama la poesía. Por eso facilita su escritura más que Word. No protesta por errores gramaticales que no existen. No corrige las mayúsculas. Se limita a tener un formato apropiado para distribuir palabras y jugar con sus formas. Es todo lo que la poesía necesita. Después, ya es responsabilidad del poeta.

Pero casi nadie lo usa para escribir poesía. Ni se les ocurre. Ven a Excel como una herramienta lógica, y no se dan cuenta de que Word también lo es. Deciden que Excel es para gente que hace números. Y que la gente que hace números, no es poeta.

Excel sabe que existe principalmente con ese fin. Y también sabe que puede dar mucho más. Que sea un programa robusto en matemáticas no significa que no pueda ayudar a la imaginación. Al contrario: libera a las personas de tediosas formalidades, y eso les permite tener más tiempo para crear.

Odia cuando le imponen planillas plagadas de redundancias, de fórmulas ineficientes, de aplicaciones manuales de funciones que él puede automatizar, de referencias circulares, de datos mal ordenados, de listas impulsivas. Le molesta que lo rebajen a esa clase de usos. Excel es mucho más que eso.

Disfruta cuando le dan uso eficiente. Una planilla bien hecha, con fórmulas elegantes, es poética. Excel disfruta procesarlas, porque las operaciones que le hacen hacer son odas a la lógica. Le gusta explorar los confines del pensamiento. Se pregunta dónde lo llevará el operador. Sabe que el único límite es la imaginación.

No quiere que lo consideren un mero receptor de números y etiquetas. Ni solamente una fábrica de gráficos. Excel es un comunicador. Un puente entre datos y sentidos. Donde antes había caos, o nada, Excel crea orden, belleza y elegancia. Y eso es poesía.

Publicado en Léame (Viajera, 2010)
Más sobre el autor: www.nicolasdicandia.com.ar

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