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Laura me consultó por una clínica de escritura para publicar sus cuentos para chicos/as. En un solo encuentro me contagió de energía con toda la garra que le estaba poniendo a su proyecto: una serie de cuentos personalizados para acompañar a los/as chicos/as a ejercer sus derechos.

Se decidió por la auto-publicación y sacó el proyecto adelante. Los libros son hermosos. Los pueden ver deslizando las imágenes y pueden chusmear de qué se trata en su cuenta @mawi_cuentos

A continuación comparto una mini entrevista que le hice para que vean un poco cómo fue su proceso:

¿Cómo se te ocurrió la idea de publicar los libros?

Escribir cuentos empezó como un juego con mis hijas y fue creciendo en busca de un objetivo mayor. Me fui dando cuenta de la capacidad que tienen los chicos de tomar conciencia de sus derechos a través de la lectura y del juego. Estoy convencida que podemos darles herramientas para hacer valer sus derechos y mirar el mundo de una forma empática y activa cuando vean que esos derechos, que aprendieron y sienten propios, no se cumplen. El conocimiento es el motor del cambio y con este proyecto busco generar herramientas para lograr una sociedad más justa y tolerante.

¿Cuál fue el mayor desafío durante el proceso?

Salir de mi zona de confort profesional. Abandonar un mundo conocido y aprender desde cero lo que implicaba producir un libro. Una vez que supe cómo quería plasmar las historias en un libro interactivo que invite a adultos y niños a un momento mágico de lectura y juego compartido, vino una larga búsqueda de un profesional para ilustrarlo y de imprentas para hacer un libro de calidad que cumpla con todos los objetivos que tenía (que se mantenga abierto solo, hojas con cuerpo para que no se doblen fácilmente, doble tapa con impresión invertida, entre otros).

¿Cómo elegiste la forma de publicación?

Yo decidí que sea auto-gestionada, es decir, sin editorial de por medio. La decisión tuvo que ver con el desafío de concretar el libro tal como lo había ideado. Estoy segura que fue mucho más trabajoso, pero también que valió el esfuerzo.

¿Qué sentiste cuando pudiste ver los libros terminados?

Cada minuto del proceso fue con felicidad. Al principio solo había algunas ideas y buenas intenciones. Hoy los libros llegan a todo el país y también gracias a eso estoy pudiendo llevar libros a lugares donde los derechos de los chicos no se cumplen. Yo creí en una idea y tuve mucha confianza en poder llevarla a cabo. Me siento feliz de haber tomado la decisión de emprender este proyecto.

¿Querés compartir el posteo? ¡Di que sí, di que sí!