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Las dos casas de Olivos, de Silvina Ocampo

Las dos casas de Olivos, de Silvina Ocampo

En las barrancas de Olivos había una casa muy grande de tres pisos, en donde no vivían más de cinco personas: el dueño de casa, su hija de diez años, una niñera, una cocinera, y un mucamo (sin contar el jardinero que vivía en el fondo de la quinta). Había cuartos...
Mimoso, de Silvina Ocampo

Mimoso, de Silvina Ocampo

    Mimoso, de Silvina Ocampo    Desde hacía cinco días Mimoso agonizaba. Mercedes con una cucharita le  daba leche, jugo de frutas y té. Mercedes llamó por teléfono al embalsamador,dio la altura y el largo del perro y pidió los precios. Embalsamarlo...
Voz en el teléfono, de Silvina Ocampo

Voz en el teléfono, de Silvina Ocampo

  Voz en el teléfono, de Silvina Ocampo No, no me invites a casa de tus sobrinos. Las fiestas infantiles me entristecen. Te parecerá una macana. Ayer te enojaste porque no quise encender tu cigarrillo. Todo está relacionado. ¿Que estoy loco? Tal vez. Ya que nunca...
La casa de azúcar, de Silvina Ocampo

La casa de azúcar, de Silvina Ocampo

La casa de azúcar, de Silvina Ocampo Las supersticiones no dejaban vivir a Cristina. Una moneda con la efigie borrada, una mancha de tinta, la luna vista a través de dos vidrios, las iniciales de su nombre grabadas por azar sobre el tronco de un cedro la enloquecían...
Permiso de hablar, de Silvina Ocampo

Permiso de hablar, de Silvina Ocampo

Permiso de hablar, de Silvina Ocampo Las voces se anunciaban por medio de una maravillosa distribución de colores. No sé si eran eléctricas o simplemente naturales. Antes de que prohibieran las voces, la ciudad quedaba casi a oscuras e inmediatamente reverberaban las...