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¿Cómo hago para corregir mis textos? ¡He aquí la respuesta a la pregunta del millón! Pero antes, va otra pregunta muy importante: ¿cuándo es un buen momento para corregir?

 

Si estás en una búsqueda creativa, te aconsejo que te olvides por un rato de la corrección. Si venís al taller Aprender a escribir de cero, ya me habrás escuchado varias veces hablar de esto. ¡Y es que es muy importante suspender el juicio para conectarnos con la creatividad!

 

Además, cuando estamos empezando a escribir cualquier tipo de texto, detenernos en la corrección es contraproducente. Si escribo una oración y la reescribo mil veces porque no me gusta o si estoy pendiente de las palabras que Word me marca en rojo, la escritura se va a trabar.

 

Ojo: eso no significa que la corrección no sea importante. Lo es, y mucho. Tiene su momento de gloria cuando vamos a compartir nuestro texto con el mundo. Es una práctica súper recomendada antes de enviar un mail importante, entregar un trabajo académico o publicar un texto literario.

 

Ahora sí: al grano. Para tratar este tema recurrí a los consejos de una profesional: Dámaris Pettersson. Ella se dedica a realizar correcciones de estilo y da cursos personalizados de escritura para mejorar la comunicación. Además, comparte un montón de material súper útil en un cuenta de Instagram @buenaletracorrecciones.

 

¡Te dejo en buenas manos!

 

 

 

Pautas para una autocorrección

 

Textos cebolla: corregir por capas

 

Cuando terminamos de escribir, nos sentimos bien, satisfechos (a veces) y sabemos que habrá que revisar el texto para pulirlo y observar si llegamos a expresar lo que habíamos planeado.

Aunque es un tema amplio, podemos resumir que para corregir un escrito propio hay que tener en cuenta algunos puntos que veremos a continuación:

 

Código del texto: La lengua es un código, con normas, signos y preceptos con los que nos comunicamos a través de letras que unidas entre sí forman palabras y sonidos que representan ideas. Dentro de un texto debemos utilizar esas reglas que todos conocemos, pero también podemos crear las propias y respetarlas con el correr de las líneas. Si utilizamos comillas o cursivas para destacar los pensamientos de un personaje, seguimos con ese criterio durante todo el escrito. Entonces al leer, por ejemplo, solamente lo resaltado en cursiva hallamos una línea coherente de la historia.

 

Ortografía: Aunque hoy en día hay mucha libertad para expresarse todavía nos regimos por normas básicas de escritura y sería bueno respetarlas. Lo primero que recomiendo es hacer una pasada con el revisor de ortografía y gramática de Word. Así podremos descubrir algunos errores (no todos) sin esforzarnos demasiado.

 

Ortotipografía: Se trata de los tipos de letra y cómo destacamos las palabras, los títulos y subtítulos. Es clave no distraer al lector. El texto debe tener un aspecto armónico entre tamaño y fuente. No mezclemos fuentes y tamaños porque entorpecerán la lectura. Es primordial estandarizarlo para que quede prolijo y profesional.

 

Ojo con las mayúsculas innecesarias o mal colocadas: los días, meses y estaciones del año se escriben con minúscula; también los gentilicios, nombres de las religiones, idiomas… entre otros, siempre es bueno consultar fuentes confiables para no cometer errores.

 

Abuso de negritas o cursivas: cuando resaltemos las palabras o frases fijémonos que no abunden y que sean realmente frases o palabras que guíen al lector hacia las que son de mayor jerarquía.

 

Escritura de cifras y números: En textos técnicos por supuesto que se puede escribir cifras, pero por lo general en prosa escribimos los números en letras a no ser que sean muy largos. Es elemental que usemos el mismo criterio en todo el texto, no a veces cifras y otras letras.

 

Puntuación: Es la pareja de la expresividad. Sin una correcta puntuación daremos falsas impresiones e invitaremos a la ambigüedad o a la monotonía en la lectura. 

 

Uso de la raya o guion: Si hay diálogos o palabras compuestas que requieran el uso de la raya o el guion, revisar que todos los diálogos estén bien colocados y diferenciados del resto del texto. 

 

Comillas: Signos muy especiales y que realzan el significado de las palabras con ironía o picardía, como haciendo un guiño al lector. Se usan para transcribir citas cortas y para marcar los pensamientos del personaje.

 

Acentuación: una lectura atenta podrá detectar cuándo nos comimos alguna tilde sin querer. Busquemos información para conocer las reglas o ante la duda puntual y así evitaremos estos errores.

 

Párrafos: Aire entre párrafos. Leer un bloque de letras es incómodo y hasta perjudicial para la vista; tampoco atrae al lector. Tratemos de que los párrafos estén bien diferenciados con un espacio entre ellos o con una sangría (no sangría y espacio –un enter en medio– por favor, elijamos una cosa u otra). Que tengan más o menos la misma cantidad de líneas sería para obsesivos, pero queda muy bien a la estructura del texto.

 

Estructura y jerarquización: La información que pondremos en primer, segundo o tercer lugar es fundamental a la hora de organizar el texto, eso es jerarquizarla. Ahora, no solo sirve para los trabajos académicos o artículos, sino para analizar nuestra intención al contar una historia, qué vamos a revelar y qué queremos reservar para el final. La estructura y esqueleto de un escrito depende de qué género vamos a utilizar, aunque a veces parezca una tarea aburrida es parte imprescindible del proceso.

 

Notas y bibliografía: Busquemos la información adecuada (Normas APA, por ejemplo) para colocar las notas al pie y elaborar la bibliografía de acuerdo a las normas. Al final les dejo una lista de fuentes de consulta para que se las guarden en favoritos.

 

Pautas actitudinales

 

Dejar reposar el escrito.

 

Lectura general en voz alta para captar el ritmo y musicalidad del texto.

 

Lectura detenida: verbos y sujetos y que concuerden entre sí.

 

Lector beta: Sé que da miedo o vergüenza que nos lean, pero busquemos un primer lector (si domina la lengua y la escritura, mejor). Cuando redactamos una historia que nos pertenece o que inventamos y hasta en los trabajos para la facultad perdemos objetividad y el cerebro rellena las frases automáticamente, repone información que quizás no volcamos en el papel o archivo, porque nosotros sabemos de lo que estamos hablando. De ahí que sea imprescindible que nos lea otro, alguien que nos pueda hacer preguntas y, por qué no, sugerir correcciones.

 

Por último, si tu trabajo es para publicar, diría que es obligatorio que busques a un corrector profesional para que todo tu trabajo y esfuerzo se refleje en un texto de calidad, pulido y adecuado de manera integral.

 

Fuentes para consultar: 

Diccionario de la Real Academia

https://www.rae.es/

Diccionario Panhispánico de Dudas 

https://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd

Ortografía de la Lengua Española 

http://aplica.rae.es/orweb/cgi-bin/buscar.cgi

Normas APA para referencias, bibliografía y citas

https://normasapa.com/

García, Negroni. M.M. (2016) Para escribir bien en español: claves para una corrección de estilo. Buenos Aires: Waldhuter.

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