Siamesa

Revista Siamesa, 29/09/2011
Visitante/The visitor, de Cecilia Maugeri
Bífida
Por Edgardo Scott

Siempre me parecieron rarezas, curiosidades, los libros bilingües. ¿Por qué o para qué un libro, en un mismo volumen, y en una misma edición, debería exhibir dos lenguas, dos idiomas? Es toda una intriga para mí y, de seguro, habrá distintas respuestas según el caso. En visitante/the visitorpodemos aventurar dos pertinencias; por un lado, que la autora visita una lengua de la infancia (aclarado en las notas preliminares) y por otro, que en general los poetas son más afines a la traducción que los narradores. Los poetas suelen ser los mejores traductores.
Los seis poemas que componen el libro están traducidos al inglés por Ben Darlington. Los poemas de Maugeri recorren lugares. Así, Amsterdam, Ruta 2, San Telmo, Chacarita, pero también un simple postre (Breckenridge) o el epílogo, son como frutos que se irán desgajando, a través de la escritura, en -y tal vez la palabra venga al caso- intraducibles experiencias. Y el viaje es la gran metáfora de la experiencia, así como cada lugar preciso es metáfora del mundo.
La voz de Maugeri es una voz joven, pero madura. Ofrece esa tensión, ese vaivén, esa alternancia. Y así como hay una tensión entre las dos lenguas, una al lado de la otra, una a cada página, hay otra tensión en los poemas, entre la juventud y la madurez, entre lo falaz y decepcionante de lo ilusorio, y la huella real de la experiencia: “vagabunda pero obediente/salvaje y dócil/hasta los animales de la calle/hasta las bestias/ independientes/necesitan cuidado”.
Vuelvo al comienzo, visitante/the visitor es un experimento. Un experimento poético. Y como todo experimento tiene esa dosis de rigor, de método, de cálculo, pero también el riesgo, la angustia por sus efectos. No suelo esperar otra cosa de la poesía auténtica.