Si ya venís escribiendo tus 5 minutos por día, seguramente te estés preguntando: ¿qué hago con todo esto? Como ya te había adelantado, este hábito apunta a concentrarnos más en el proceso que en el resultado, a ganar fluidez, a poner la mente racional en pausa y, sobre todo, avanzar en la escritura. Ya con eso ganamos un montón. Pero sospechás bien: ¡hay más!

La escritura “de 5 minutos” es un material muy interesante para explorar. Lo ideal es que hagas este ejercicio después de haber pasado como mínimo 3 semanas escribiendo. Si podés aguantar la curiosidad durante 3 meses, ¡mucho mejor! La distancia es una gran aliada para vernos a nosotros/as mismos/as.

Lo que voy a compartir ahora es una síntesis de un trabajo de muchos años, usando herramientas de El camino del artista de Julia Cameron y Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. Dos libros de cabecera que te súper recomiendo, ¡son inagotables!

Tal vez pienses que tus 5 minutos diarios son un pasaje al desierto, que no hay nada que valga la pena ver ahí. Tranqui, ¡suele pasar! Pero, como dice la imagen que elegí para este post, aún en los terrenos más áridos algo puede brotar. ¿A que no? ¡A que sí!

Aquí comparto algunos pasos clave para explorar el terreno:

1) Reservate como mínimo dos horas de tiempo sin interrupciones.

2) Elegí dos colores. Uno te va a servir para marcar los hallazgos y otro para identificar las quejas y/o pensamientos negativos.

3) Leé todo de corrido y marcá sin pensar demasiado, sin detenerte:

-Los hallazgos: pueden ser ideas atractivas, imágenes que te gustan, sensaciones, algún relato que te salió de un tirón, un sueño que te impactó. Marcá con un color TODO lo que te haya sorprendido para bien.

-Los juicios: puede ser quejas sobre vos mismo/a o sobre tu contexto, descargas en relación a una persona o situación en particular, sentencias negativas sobre vos mismo/a (por ejemplo: “soy una tarada, nunca elijo bien”, “no sirvo para nada”, etc). Marcá con el otro color TODO lo que te parezca destructivo, lo que te moleste, lo que te duela.

4) Observá cómo quedaron marcadas las páginas. ¿Qué color predomina?

Atenti: Si ya se te terminaron las dos horas, lo que sigue podés hacerlo en otra sesión.

5) Trabajo con los hallazgos:

*pasá en limpio las imágenes/sensaciones sueltas y armá una lista. Estas son tus semillas. Cuando no sepas sobre qué escribir, aprovechá para desarrollarlas.

*si encontraste textos “enteros”, si de pronto te salió un relato, un sueño, un poema, pasalo a la compu y guardalo en una carpeta para seguir trabajándolo más adelante. Estos son tus plantines.

*si hay ideas de cosas para hacer (por ejemplo: cambiar el color de las paredes de tu cuarto, viajar a China, aprender a cocinar), armá otra lista. Estas son tus acciones creativas. Observá si están relacionadas entre sí y si hay alguna que podés llevar a la práctica pronto, aunque sea en su versión “borrador”. Por ejemplo: hacer un bosquejo para ver cómo quedaría tu cuarto, leer o ver videos sobre China, buscar una receta súper fácil para hacer ya.

6) Trabajo con los juicios:

*reescribí todas las quejas en una misma hoja y observá: ¿tienen algo en común?, ¿de qué te venís quejando?, ¿qué te molesta en realidad?, ¿podés hacer algo para cambiarlo? Estas son tus invitaciones al cambio. Pensá en acciones pequeñas que puedan modificar la situación o tu forma de verla. Para trabajar con las quejas es muy importante llevarlas al plano de la acción. Elegí una acción que tenga un impacto positivo en relación a cada queja. Por ejemplo: yo me quejé durante meses por todo el tiempo y la energía que se me iba en responder consultas por mail y hacer llamados. Hasta que llegó un momento en que no me banqué más a mí misma y decidí delegar la tarea. ¡Fue lo mejor que podría haber hecho! Se terminaron las quejas y pareció un montón de energía “extra” disponible.

*reescribí en una misma hoja tus pensamientos negativos acerca de vos mismo/a y observá: ¿tienen algo en común?, ¿hay alguna característica en especial o un área de tu persona que recibe más golpes? Por ejemplo, yo a veces me ensaño con las cualidades mentales (estúpida, tarada, etc.), otras con el cuerpo (gorda, deforme, etc.) o con la personalidad (antisocial, egoísta, etc.). Registrá qué aspecto tuyo es el más atacado. Oponé a cada agresión una verdad positiva. ¿Cómo sería? Por ejemplo, si me castigo porque no escribí todos los días y digo “al final no puedo sostener nada”, reviso cuántas veces escribí y respondo: “esta semana escribí 4 veces. Es más de la mitad”. ¿Podría hacerlo mejor? Sí. ¿Significa que no puedo sostener nada? No. Es muy importante que nuestra respuesta sea verdadera. Por ejemplo, si me la paso escribiendo “soy una gorda deforme” y la realidad es que aumenté de peso y no me gusta cómo me veo, no sirve que me diga: “estoy re flaca y soy una diosa”, porque no lo voy a poder sostener como verdad. Con este ejercicio desactivamos las agresiones basadas en la esencia (SOY tarada, SOY gorda, etc.) que lo único que hacen es bloquearnos, y las transformamos en puntos a tener en cuenta, registros, avisos. Si dejo a un lado la parte violenta del comentario, veo que hay algo positivo que puedo tomar: “me tengo que poner las pilas y escribir más seguido” o “no me gusta cómo está mi cuerpo ahora, voy a cuidar más mi alimentación”. Entonces aparece una vuelta de tuerca: ¿qué pasó los días que no escribí?, ¿por qué lo pospuse?, ¿hay alguna acción que pueda hacer para favorecer la continuidad en la escritura? O, en el ejemplo del cuerpo: ¿cuándo empecé a comer más?, ¿por qué?, ¿cómo es mi alimentación ahora?, ¿qué puedo hacer para sentirme mejor con mi cuerpo? Nuevamente la clave está en pasar a la acción.

¿Viste toda la información que nos puede dar este tipo de escritura? Yo no dejo de asombrarme de lo valiosa que es para conocernos un poco más y ayudarnos a que el proceso creativo fluya, sorteando los bloqueos y afirmándonos en los avances.

¡TU TURNO!

Animate a explorar tu escritura “de 5 minutos”. Estoy segura de que te vas a sorprender. Espero de corazón que estos ejercicios te inspiren para seguir escribiendo. ¿Después me contás cómo te fue?

Y si tenés alguna pregunta o querés aportar algo al tema, no dudes en compartirlo en los comentarios 🙂